Ella cierra la puerta.



Atrás, el mundo,

el ruido del mundo,

la fortuna

con sus garras de fiera.



En el vapor austero de su alcoba,

Juana desata las manos

de sus manos,

retira la aturdidora venda

de sus ojos,

toma una pluma:

"Primero sueño."

Dos palabras

que

inauguran

un siglo

de mujer.

RENATA DURAN

OMBRE