Interroga al mar,
y siente cirrer el agua
que se abre camino hacia la luz
del otro lado del barci.
Soy cono un extranjero de viaje
que batalla
frente al espacio
en un interminable laberinto
de sueños.


Sin teclas y sin notas
un enorme piano cuadrado
toca una sinfonía de Bethoven
marcha libertad luz
en la iscuridad
dientes sonrisa brutal
firnan la ejecución
de una paloma
sin alas.

Oigo cantar los narineris.
Náufrago
he de partir al fin.
Zarpa el barco
con la espuma y el ala
y el desgarramiento de las velas
sobre el agua.
.

IRIS  M.   ZAVALA

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