El aire resplandeciente
arraigó en la queja.
Alas de la sangre
llevan a claridad.
De la luz a lo obscuro,
de la noche a la nieve,
sufrimiento, camino,
palabras, destino,
por la tierra, por el agua,
por el fuego y por el viento.

Salvo mi maligno
número en la unidad.
Más allá de contrarios
veo identidad.
Solo, sin mensaje,
liberado del peso
del tiempo, de esperanzas,
de los muertos,
de los recuerdos,
en el silencio digo
el nombre de la nada.

.

SALVADOR ESPRIU

Traduccion Andrés Sánchez Robayna

i Ramon Pinyol Balasch

;

DSC_1812